La lluvia anegó edificios y obligó a cortar carreteras de la zona

Sara Ares CORRESPONSAL | NOIA

BARBANZA

LEMA

El tráfico tuvo que ser interrumpido en la AC-550 a su paso por Porto do Son y Carnota El Grumir de Noia se vio desbordado ante la avalancha de incidencias

24 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

GASOLINERA ACUÁTICA. Repostar ayer por la mañana en la estación de servicio del malecón de Gasset, en Noia, resultó más complicado de lo habitual por la ingente cantidad de agua que se acumuló en la vía. IMPOSIBLE DE CONTENER. En la carretera que une Artes y Olveira hubo desbordamientos que dificultaron la circulación del tráfico. La fuerte borrasca que azotó ayer la costa gallega dejó sentir sus zarpazos de forma intensa en el área de Barbanza. Lluvia y viento llegaron a alcanzar tal intensidad que se hizo necesario cortar provisionalmente al tráfico varias carreteras de la zona. Además, a la lista de incidencias se sumaron numerosos inmuebles inundados. En la comarca noiesa se concentraron la mayor parte de los contratiempos registrados por culpa del temporal. En el municipio de Carnota, la tromba caída arrastró agua, tierra y piedras a la carretera AC-550 a su paso por Lira y Quilmas, donde la Policía Local tuvo que interrumpir temporalmente la circulación de coches. En Quilmas, las retenciones duraron más de veinte minutos. En Tállara, también hubo que cortar el vial de la Diputación que une Boiro y Noia, al caer sobre la calzada piedras de considerable tamaño. Mientras, en la pista que enlaza los núcleos de Sampaio y Cabanetán se desplomó un talud. Los desbordamientos de ríos y canalizaciones dejaron también intransitable la AC-550 a la altura de la localidad sonense de Eiravedra. Similares problemas se registraron en Caamaño, Noal y Queiruga. En Arnela, se produjo un desprendimiento de un talud sobre la carretera. En Abuín, en Rianxo, hubo que limpiar la tierra que se acumuló en el vial provincial, pero no fue necesario cerrarlo al tráfico rodado. Entre Artes y Olveira, en Ribeira, se formó una gran charca en la calzada. En Noia, los integrantes del Grumir y de Protección Civil se vieron desbordados durante toda la jornada por la avalancha de incidencias. Por la mañana, en el malecón de Gasset, y especialmente en el entorno de la gasolinera, se acumuló una enorme cantidad de agua. Los efectivos noieses fueron requeridos para achicar garajes y bajos de viviendas y establecimientos comerciales y hosteleros en las calles Carcasía, Costa do Ferrador, O Obre, Vizconde San Alberto, Entrerríos, Miraflores, Mosteiro, San Lázaro, Campo de Noia, San Breixo y Río do Porto, entre otros muchos lugares. En A Fialla, se desplomó un muro y en múltiples puntos del casco urbano de Noia los operarios municipales tuvieron que levantar las alcantarillas para ayudar a evacuar el agua, lo mismo que sucedió en Corrubedo y en O Son. Los bomberos adscritos a los parques de Boiro y Ribeira se desplazaron a los núcleos sonenses de Beneso y Portosín, donde tuvieron que achicar los garajes de varias viviendas y dejar transitables algunas carreteras. En la dársena de Santa Uxía, una fuerte ráfaga de viento derribó una señal, desplazó unos contenedores y dejó a la deriva una embarcación que estaba amarrada en las instalaciones del Club Náutico, que acabó volcando y luego fue recuperada y devuelta al puerto.