Testimonio | Antonio Liñayo La edificación de hogares de protección autonómica se ha disparado en la villa noiesa, uno de los constructores del término dice que todos salen ganando
04 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?n la actualidad, el constructor Antonio Liñayo tiene cinco promociones en Noia, tres de bloques de promoción autonómica y dos de vivienda libre. Asegura que los pisos de los primeros están vendidos desde hace más de seis meses, mientras que en los segundos todavía le quedan la mitad sin colocar. A juicio de este profesional, el hecho de que en el término noiés se haya disparado la edificación de domicilios subvencionados se debe a las facilidades que se ofrecen a los compradores: «El precio que se pide es razonable». Liñayo comenta que un inmueble de 80 metros cuadrados, con garaje y trastero, cuesta en la localidad entre 115.000 y 120.000 euros: «La Administración aporta al adquirente quince mil euros y, además, le subvenciona mensualmente parte del coste de la hipoteca, si debiera pagar 400 le sale en 330, por ejemplo. Son muchas facilidades». Poco rentable Señala que hace unos años, a los constructores no les resultaba rentable hacer pisos protegidos porque el precio fijado, unos 540 euros por metro cuadrado, era muy bajo en comparación con lo que valía la adquisición del solar. Antonio Liñayo dice que las cosas han cambiado. Ahora el módulo está en 1.150 para los domicilios y en 650 para los garajes y trasteros. Sobre las causas por las que la oferta de viviendas de protección autonómica se dispara en el término noiés y cae en picado en Boiro y Ribeira, que antes figuraban en cabeza, el profesional no tiene dudas: «Noia no es un lugar turístico, como sí lo son los municipios de Porto do Son, Ribeira y Boiro. En éstos, la venta libre está asegurada y no compensa construir bajo la tutela de la Xunta. Para todo lo que hagas vas a tener salida». Perfiles Antonio Liñayo comenta que el 90% de las personas que adquieren inmuebles en Noia son del propio municipio o de los colindantes, mientras que en los términos turísticos, la práctica totalidad de lo que se edifica es como segunda residencia. En cuanto a los clientes, manifiesta que la inmensa mayoría son personas menores de 35 años que difícilmente podrían afrontar una hipoteca si no contasen con el respaldo de las ayudas de la Administración.