LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |
04 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN MUCHAS ocasiones ves situaciones o escenas que según tu estado de ánimo puedes percibirlas como patéticas o cómicas, lo mismo que al leer El Quijote , puedes poner gesto adusto o sonreír. Pero cuando una de esas estampas deviene de la gestión pública, de bienes o derechos colectivos, la reacción es más templada y amarga porque detrás hay alguien que incumple sus obligaciones y por tanto vulnera los derechos de sus administrados. En los últimos días Torres Colomer está denunciando que la Administración autonómica pone zancadillas en el desarrollo del puerto de Ribeira. Y no le falta razón al alcalde en su denuncia, es más, debiera ir más allá y exigir que los responsables digan de una vez por todas qué futuro le espera a la dársena ribeirense. Por qué a una instalación que, en su especialidad, era un referente a nivel nacional, se le niega el pan y la sal. Pero el mandatario sabe, mejor que la que suscribe, que no son los actuales inquilinos de Raxoi los máximos culpables de tal situación, por lo menos en términos temporales. Sus compañeros de partido, durante muchos años, hicieron gala de un total pasotismo a la hora de satisfacer las demandas de los armadores y usuarios. El resultado lo podemos contemplar: si echamos la vista atrás es posible que estemos ante la instalación que menos ha evolucionado, cuando era la que más prometía. Una verdadera pena para toda la comarca, por lo menos a la vista de una turismoescéptica. También los máximos responsables de la cofradía de Cabo de Cruz ponían el grito en el cielo porque la Consellería de Pesca no les suplía la factura de 9.000 euros que deben afrontar por la limpieza de sus concesiones. La cuestión es para nota, no crean. Una entidad que disfruta, casi por la patilla, de una concesión de millones de metros cuadrados (un bien de todos), que a menudo se jacta de que la almeja fina llega a 100 euros, la babosa a 30 y el berberecho a 10, que recibe millones de pesetas de vellón en ayudas¿ y resulta que también tenemos que pagarle todos el tractor, la pala y el rastrillo. ¡Pero si sólo son noventa quilos de almeja fina, o trescientos de babosa, o novecientos de berberecho! ¿O tan mal explotado está ese recurso que no se puede afrontar un mínimo imprevisto?. Si la consellería sigue recalcitrante en no aflojar la bolsa les queda la solución de encadenarse al matraquillo.