Un camino con poco de real

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. Blanco RIBEIRA

BARBANZA

Reportaje | En el extrarradio de Boiro Pese a tener denominación soberana, la calle Vao y su entorno presentan un aspecto de abandono total, con baches, maleza y monumentos destrozados

07 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

INVASIÓN DE MALEZA. La maleza cubre los márgenes de varios viales de la zona del Camiño Real e incluso ha dejado totalmente ocultas las escaleras de un cruceiro situado en Boiro de Arriba. Por cierto, la cruz de este monumento, amenaza con caerse. PATRIMONIO DESCUIDADO. Pese a ser uno de los símbolos de la zona, el Portón do Vao se deteriora cada vez más. Desde hace tiempo tiene el escudo totalmente destrozado. Las cadenas y postes que adornan otro cruceiro también dejan bastante que desear. BACHES A TUTIPLÉN. Buena parte de los viales de este barrio boirense piden a gritos una buena capa de asfalto. Eso sí, los vecinos solicitan que el resultado no sea como el de la carretera que baja de Espiñeira, donde las alcantarillas se han convertido ahora en baches. Por su nombre, y sobre todo por su historia, el Camiño Real de Boiro y su entorno debería ser una de las zonas mimadas del municipio o, por lo menos, tal y como reivindican sus vecinos, recibir el mismo trato que el casco urbano. De hecho, se trata de un conjunto de calles que están pegadas al centro neurálgico de la villa. Pero lejos de recibir un cuidado especial, lo cierto es que un simple paseo por la zona revela que está más bien descuidada. Viales invadidos por la maleza y llenos de baches, elementos patrimoniales medio derruidos y contenedores repletos de basura son algunos de los elementos que adornan el casco antiguo de la localidad boirense. Los fines de semana, la situación se complica para quienes residen en la calle Vao, puesto que a los problemas estéticos se suman los derivados de pasar la noche en vela. Aseguran que un establecimiento hostelero ubicado en la zona, que califican de after , y sus clientes generan un ruido insufrible. Además, la vía amanece los domingos repleta de desperdicios de diversa índole. El sueño de los vecinos, que hace más de un año decidieron constituir una asociación para reivindicar la puesta en valor del núcleo, es que llegue el día en que todas las calles del Camiño Real y su entorno estén empedradas y dotadas de mobiliario acorde con el carácter antiguo de la zona. Saben que pasará mucho tiempo antes de que lo vean convertido en realidad, por lo que a corto plazo se conformarían con actuaciones mucho menos faraónicas. De hecho, lo que reclaman apenas costaría dinero a las arcas municipales: eliminación periódica de la maleza, recogida diaria de la basura y adopción de medidas para preservar los elementos patrimoniales que se conservan en el lugar. Los residentes aseguran que tampoco estaría de más que los barrenderos pasaran por la zona con más frecuencia. Los vecinos ya trasladaron en numerosas ocasiones todas estas demandas al gobierno boirense. Tienen la esperanza de lograr sus objetivos mediante la reiteración de las quejas.