Divorcios de coalición

| MONCHO ARES |

BARBANZA

PUEDE QUE un cambio de última hora salve a Velo de la destitución, pero, de producirse una reconsideración, será cuestión de tiempo su expulsión del gobierno de Boiro porque, además de los motivos que esgrimen los socios del tripartito, principalmente su desacuerdo con las recalificaciones de Espiñeira y A Pedreira, hay otras motivaciones, como que el independiente trabaja desde hace meses pensando en las elecciones del año que viene, lo cual es lógico para un candidato sin partido, y los conflictos crecerán de aquí a la próxima primavera porque el victimismo, por lo general, suele dar dividendos de simpatía. Ya se sabe que los mandatos de coalición acaban como los malos divorcios: tirándose los tratos a la cabeza. Las escenificaciones de estas roturas no dejan de ser más que actos de la gran comedia política, con un reencuentro feliz que suele producirse después del pase por las urnas.