Reportaje | Los otros contingentes Medio centenar de operarios del Concello de Rianxo se dedican a colaborar en la extinción y en Muros, los campistas organizaron turnos de vigilancia
09 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EVACUACIÓN. La Guardia Civil y la Policía Local de Rianxo fueron los encargados de avisar a los vecinos de Ermida que tenían que abandonar sus domicilios debido a la proximidad del fuego. El municipio de Rianxo se ha convertido en la zona cero de los incendios forestales de la comarca barbanzana en los últimos días. La actividad del Concello se ha reducido a servicios administrativos. El resto del personal se volcó en las labores de extinción de focos y en la realización de trabajos de apoyo. Desde la noche del pasado domingo, un buen número de trabajadores municipales permanecen a pie de monte. Las llamas aparecieron en todas las parroquias. Más de cincuenta personas del Concello, entre ellas la brigada de obras, jardineros, alumnos de la escuela taller, trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio y de los departamentos de Cultura, Medio Ambiente, Deportes, así como la Policía Local, sólo dejan sus puestos unas horas para descansar. Todos los días, alrededor de 500 bocadillos salen desde el polideportivo hacia los lugares donde se concentran las brigadas contraincendios, así como cientos de litros de agua, fruta y yogures. La concejala Sonia Castaño insistió en el apoyo y la solidaridad de los rianxeiros. «Están continuamente traendo cousas para darlles ás persoas que pasan a noite no pabellón ou para levarlles aos traballadores ao monte. Temos unha gran lista de veciños que ofrecen as súas vivendas para que os afectados poidan durmir». Tranquilidad Pero la gran preocupación está en el monte. En la madrugada de ayer, los agentes obligaron a abandonar sus hogares a los residentes de varios lugares de Araño, entre ellos a los de A Ferrería y O Curral. Los niños y los mayores se refugiaron en casas de sus parientes próximos y el resto de la población afectada permaneció al lado del fuego para intervenir en caso de que las llamas se acercasen sus domicilios. Con la luz del día llegó la tranquilidad, pues el fuego se fue extinguiendo. Durante estas jornadas se han vivido momentos duros. La madrugada del martes, el jefe de la Policía Local, una motobomba del Concello y la ambulancia quedaron atrapados durante más de una hora cerca de A Pastoriza. Turistas Una de las anécdotas de ayer la protagonizaron un grupo de catalanes que estaban de vacaciones en la casa de turismo rural de A Ermida. Fueron desalojados a última hora, pero aún tuvieron tiempo para ayudar en la extinción. Ya en el polideportivo, les encontraron un local libre en Boiro, aunque su intención es regresar a Rianxo. En la madrugada de ayer se mantenían activos varios incendios en Buía y, a primera hora, se reprodujeron varios focos y comenzaron otros nuevos en Isorna y Burés. El polígono industrial de Couso fue otro de los lugares conflictivos el martes. El fuego obligó a desalojar varias fábricas. Ayer, muchos regresaron a sus puestos. Jóvenes implicados Los siniestros que desde la tarde del martes asolan el término muradano han puesto de manifiesto la extraordinaria capacidad de movilización de los jóvenes. Medio centenar se apresuraron, en cuanto se solicitó ayuda, a impedir que ardiese el convento de los franciscanos de Louro. En el cámping de A Vouga, que el pasado año tuvo que ser desalojado a causa de un incendio, los propios campistas organizaron, desde las tres de la madrugada de ayer, turnos de vigilancia para alertar a los que se encontraban descansando y poner manos a la obra para detener un posible avance de las llamas.