LA LLAVE
07 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CABRÍA PREGUNTARSE si quienes se dedican a incendiar el monte no deberían ser juzgados como terroristas, porque no constituye un delito cualquiera poner en peligro la vida de cientos de personas, someterlas a estados de tensión que en algunos casos pueden acabar con su vida y amenazar su vida y sus propiedades. Pánico es lo que se vive desde el domingo en el área barbanzana. Personas con más voluntad que medios se han lanzado al monte para evitar que el fuego entrase en las casas y calcinase todo lo que encuentra a su paso. El terror se ha apoderado de la población, que se pregunta alarmada hasta dónde va a llegar este acto de salvaje y descontrolado. Los momentos de mayor dramatismo se han vivido en Rianxo y en Porto do Son, dos municipios en los que no se vive un momento de tranquilidad desde hace casi 48 horas. Es un acto terrorista poner en jaque a toda una población no se sabe debido a qué oscuros intereses. Personas que acuden a su trabajo y que en mitad de la mañana deben irse porque les avisan de que su vivienda está en peligro. Pasarán décadas hasta que la comarca se recupere del infierno al que se ha visto sometida, un infierno que oscureció el cielo.