LA LLAVE
27 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA DISPERSIÓN poblacional, un mal endémico en Galicia, provoca que la prestación de servicios a los diferentes núcleos resulte el doble de caros que si los ciudadanos viviesen agrupados. Sin embargo, el problema no es sólo que sea más costoso abastecer de agua, colocar redes de saneamiento y organizar sistemas de transporte, el verdadero problema es que a veces resulta, aun queriendo, imposible. En la comarca hay grupos de casas completamente aislados y se requiere un gran esfuerzo para que estos ciudadanos dispongan de unas prestaciones mínimas. Se reclama para Galicia una compensación por los gastos que ocasiona la dispersión geográfica y, sin embargo, lo que debería tenderse es a evitar que cada finca se convierta en un solar. Lo que está hecho ya no tiene arreglo, pero debe evitarse por todos los medios que continúe la proliferación de casas salpicadas por laderas y valles. Tampoco se trata de que toda la población tenga que vivir apiñada, pero sí un poco más juntita para que no hagan falta centenares de kilómetros de tuberías, como ocurre en la actualidad, para canalizar algo tan necesario como los residuos. Claro, de la fibra óptica y cosas similares es mejor no hablar.