Los juegos hinchables fueron los que más gustaron a los críos ribeirenses Los actos estivales del centenario arrancaron con un gran éxito de público
01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?onvertir el Malecón en un auténtico parque de atracciones es un sueño para cualquier niño ribeirense. Gracias a los actos de conmemoración del centenario, cientos de chiquillos que ayer se acercaron a la avenida de la ciudad pudieron hacerlo realidad. La fiesta popular, que se celebró para marcar el inicio estival del aniversario, superó con un sobresaliente el examen de la afluencia de público. Un cielo encapotado contribuyó a que, ya desde las once de la mañana, los juegos y actividades lúdicas registrasen un continuo ir y venir de críos. Ningún chiquillo se quería perder la oportunidad de convertirse en una pieza de ajedrez o en una ficha de las damas. Donde más colas de niños se podían ver fue en la zona de las atracciones hinchables. El Malecón recordaba al escenario del programa televisivo Gran Prix. Mientras unos trepaban, dotados con un arnés, por un faro repleto de aire; otros conducían karts o se enfundaban en un traje de sumo. Los padres que, aprovechando la fiesta del centenario, quisieron dar una vuelta por el parque de ocio, pudieron dejar a sus pequeños en la guardería hinchable. Los monitores se encargaron de entretener a los críos con columpios, pupitres y otras actividades. Ser las piezas Jugar con el balón es muy divertido, pero no tanto cuando te conviertes en un muñeco de futbolín. Sino que se lo digan a los niños ribeirenses que ayer se subieron a esta atracción del Malecón. «Así non hai quen meta un gol», gritó un chiquillo. Para levantar el telón de la fiesta popular del centenario, el alcalde, José Luis Torres, se desplazó por la mañana a la rotonda de la estación de autobuses donde, acompañado por varios miembros de la corporación, izó una bandera con el logotipo del aniversario. Además, quemó la primera de las cien bombas de palenque que se soltaron por cada año que Ribeira es ciudad.