La obra que puede cambiar las cosas

X. R Alvite CORRESPONSAL | MAZARICOS

BARBANZA

Un Plan Galicia, dos años de obras y más de quince millones de euros de inversión fueron necesarios para llevar a cabo la infinitamente demandada conexión de la costa con el interior. En realidad tan solo una parte de ella, pues dos de los tres tramos en los que se dividió el trayecto Muros-A Pereira -en esta última localidad se cruza con la vía Muxía-Negreira, una de las alternativas para llegar a Santiago- están aún en obras. Trabajos que, si bien van muy avanzados, pueden prolongarse varios meses más porque el plazo establecido en la adjudicación termina aún el próximo verano. Los beneficios de la renovación de esta infraestructura son indudables. El principal es que permitirá acortar sensiblemente el tiempo de recorrer el trayecto que separa a la comarca de los principales núcleos de población. En poco más de una hora se podrá viajar de Muros a Santiago y, en escasos veinte minutos más, llegar hasta A Coruña. Y lo mismo sucede a la inversa. Llegar a la villa muradana está, más que nunca, a golpe de piedra de los que viven en la ciudad. Lo notarán previsiblemente el turismo y todos los sectores relacionados con él. Se percibirá mayoritariamente, y con total seguridad, en la actividad inmobiliaria. Incógnita Otro cantar será Mazaricos, por donde discurre el mayor tramo de carretera. Los posibles efectos positivos de esta vía, más allá de la mejora de la circulación, son una incógnita para un territorio donde el sector primario sigue teniendo un peso primordial y donde no se observa que vaya a producirse pronto un cambio de tendencia. Nadie cree a estas alturas que disponer única y exclusivamente de una moderna vía de comunicación pueda servir para reactivar económicamente una zona. Son necesarias medidas mucho más complejas para que algunas empresas decidan instalarse en este territorio, ahora que tan cerca estamos de todo. De nada sirve una carretera muy buena y moderna que, sin embargo, no lleva a ninguna parte.