LA LLAVE
24 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SIEMPRE OCURRE con los paros biológicos que decreta la Administración para recuperar pesquerías: quedan fuera colectivos que, generalmente, son minoritarios y (no siempre) emplean métodos tradicionales. Suele tratarse de embarcaciones y marineros que están fuera de censo, u ocupan un lugar tan al fondo de la lista de actividades que pasan desapercibidos para quienes deciden. En torno a una treintena de marineros gallegos, casi la mitad de aquí de Barbanza, se quedan fuera de las ayudas a la veda establecida para el pulpo; primero, porque no pertenecen a la flota de naseiros; segundo, porque, la gran mayoría, no pueden justificar los kilos mínimos (1.500 en dos años); y tercero, porque son pocos. De esta forma se castiga indirectamente a unos profesionales que emplean sistemas más selectivos y respetuosos con el medio, como la liña. Queriendo ser justa, Pesca crea una situación injusta.