DESDE FUERA | O |
25 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A PESAR de grandes frustraciones, de las decepciones y de los pesares, sigo depositando mi confianza en la política. De hecho, soy votante militante en tiempo de elecciones. Soy militante de las urnas, por lo que no puedo negar que tengo fe en la política. No comprendo a las gentes que votan y a continuación dicen «son todos iguales» o «todos andan a lo suyo», y también «esto no sirve de nada». ¿A qué va a votar usted? ¿A quién votará si su fe en el candidato es nula? Se está insultando a usted mismo. Se está faltando al respeto. Aquí quería llegar. Como militante de urna, sólo hay una cosa que exijo a los políticos, a los que voto y a los que no, que no insulten la inteligencia de los ciudadanos y que no les falten al respeto. Este asunto parece baladí porque las palabras se pierden en las ondas de la radio y la televisión, y se duermen en las hemerotecas. Las declaraciones de los políticos suenan ya como el agua de la lluvia en las tediosas noches de invierno y uno no distingue el chaparrón de las cuatro del de las cinco de la madrugada. Pero, a veces, a la mente la ilumina el relámpago y el trueno te despierta. «Hasta aquí hemos llegado. Este representante del pueblo me va a oír». Véase como ejemplo la página 7 de La Voz de Barbanza del 21 de abril. El presidente del PP gallego hace una descripción de las obras a ejecutar para la variante verdaderamente apocalípticas: «Impacto brutal», «desmontes e movementos de terra enormes», «non solucionará o problema do tráfico de Noia» y «Noia quedará illada». Quizá Núñez Feijoo tenía pensado ejecutar el viaducto sobre la ría sin mover una piedra de su fondo y sus pilares los sostuvieran bancos de arroaces amaestrados. Pero el que de verdad se animó al ver y oír la arenga de su jefe fue nuestro alcalde. Resulta que, de sus palabras, se deduce que el viaducto no se hacer por las movilizaciones de cuarenta personas que le arrebatan su espléndido puente a 15.000. Además de mentir como un mal político, Insua está faltando al respeto e insultando la inteligencias de los ciudadanos y esto no lo consiento. Le anuncio que, desde hoy, donde dice 40 diga 41. Cuente conmigo.