Cosas de la gente El empresario Genebrando Castro reunió en el restaurante Vives de Outes a un grupo de amigos para agasajarlos con una comida dominada por el «marisco de cortello»
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Desde hace unos siete años, el empresario outiense Genebrando Castro reúne en su tierra de adopción a un grupo de amigos para agasajarlos con un cocido de época. La cita es siempre en el restaurante Vives, que regenta Feliciano Vives , y el viernes congregó a unas cuarenta personas. La talla de anfitrión de Castro está al alcance de pocos. Siempre se afana para dar lo mejor, y no defraudó: tres cacheiras, un lacón de cinco kilos, tres botelos, cuarenta chorizos, tres kilos de jarrete, dos gallinas gigantes, cinco kilos de panceta y muchos más kilos de «marisco de cortello». Y para ayudar a bajar la comida, treinta botellas de vino barrantes. De postre, filloas feitas na pedra, de casi medio metro de largo. Comensales Se dejaron caer en el Vives el alcalde de Outes, Carlos López , así como Antonio Atanes , Rafael y Carlos Castro (hijos de Genebrando), Manolo Abelleira , José Suárez y su hijo, Emilio de la Iglesia , Gonzalo López , Antonio Blanco , Julio Carril , Fernando de Gama , Fran de As Lombas , Isolino Mosquera , Manuel Otero; Trillo , Carlos y Mato , Darío , Amador , Antonio Río Sieira e incluso personas procedentes de fuera de la comarca, como representantes de la empresa de camiones DAF y dos de Reciclados de Zaragoza. ¿Quién falta? Entre tanto nombre siempre se queda alguien olvidado en el tintero, pero no es el caso de los boirenses Juan José Fajardo (JJ Chicolino), Joaquín Ribeiro , el primer teniente de alcalde Juan Jesús Ares y Ramón Ares , la mayor parte de los cuales son fijos desde la fundación de la cita. Un druida de altura La comida, como siempre, estuvo a la altura del acontecimiento, pero lo que redondeó el encuentro gastronómico fue la queimada que elaboró Emilio de la Iglesia , tan exquisita que alguno salió más ligero del local. Los 16 litros de caña se quedaron escasos. La fiesta se cierra siempre con una partida de tute cabrón. El primer edil outiense, Carlos López , dio sobradas muestras de ser un experto del naipe, ya que se liquidó a todos. Por si quedaba un huequito en el estómago, un grupo aún se desplazó a O Freixo, para, en el bar Muelle, disfrutar de las ostras de José . Aquí ya se sumara José Antonio Caamaño .