Reportaje | Un itinerario literario El Instituto Campo de San Alberto apuesta por fomentar la lectura de obras de Cervantes y otros libros a través de una fascinante exposición sobre El Quijote
04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En un lugar de Noia, de cuyo nombre es fácil acordarse, habita desde el viernes el espíritu del ingenioso hidalgo de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. El Quijote es el protagonista indiscutible de una exposición con la que el Instituto Campo de San Alberto se propone dinamizar su biblioteca y abrir sus puertas de par en par a los demás centros educativos de la localidad y a los vecinos, en general. Los espectadores interesados en esta iniciativa conviene que sepan que sumergirse en el apasionante mundo del personaje más universal de Miguel de Cervantes Saavedra tiene fecha de caducidad. La exposición, que ocupa prácticamente todo el recibidor, alcanzará la desembocadura cuando caiga la hoja del calendario correspondiente al mes de febrero. Todo aquel que desee verla, podrá hacerlo de lunes a viernes, de nueve menos cuarto de la mañana a dos y media de la tarde, y de cuatro y media a ocho y media. Cuenta la vicedirectora del instituto, Elena Nogueira, que una parte importante de la exposición ha sido cedida por la editorial Everest. Ilustraciones de gran tamaño que recrean distintos pasajes de la novela de caballerías, acompañadas de fragmentos de texto de versiones adaptadas para poesía infantil y teatro, llaman la atención del visitante nada más cruzar el umbral de la puerta del Campo de San Alberto. Al pie de cada obra pictórica, se encuentran ejemplares completos de El Quijote y libros de poesía, teatro y otros géneros inspirados en el texto de Cervantes. La exposición se completa con paneles, en castellano y gallego, con información alusiva a la biografía del autor, la época que le tocó vivir y mil y una curiosidades sobre el volumen protagonizado por Alonso Quijano. Pero a mayores de todo esto, el instituto ha hecho un llamamiento a profesores, alumnos y particulares ajenos al centro para que aporten ejemplares que posean de El Quijote . El caso es que la invitación ha surtido efecto y, entre las joyas recibidas, destaca un volumen de cien años de antigüedad que ha prestado a la causa una docente. En otra vitrina, se guardan todos los libros cuya lectura ha sido recomendada por los distintos departamentos del Campo de San Alberto. Nogueira afirma que, ante todo, tratan de fomentar la lectura, dar más dinamismo a la biblioteca y fomentar el conocimiento de una obra de la que en el 2005 se cumplieron 400 años de su impresión.