Reportaje | Víctimas de ventas sospechosas La oficina de información al consumidor del Concello sonense recibió en las últimas semanas quejas de vecinos que aseguran haber sido estafados con una aspiradora
03 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El timbre de la vivienda de una familia sonense sonó un buen día y, al abrir la puerta, la dueña de la casa se topó con un agente comercial dispuesto a mostrarle las mil y una ventajas de una aspiradora multifunciones. M.?C.?C. accedió a que el trabajador hiciera una demostración en su domicilio de las exquisiteces de un aparato electrodoméstico que le iba a ahorrar tiempo y esfuerzo en la ardua y tediosa tarea de eliminar el polvo y demás suciedades que se acumulan en un hogar. Lo que no imaginó nunca en ese instante es el rompecabezas en el que se vería metida de lleno por culpa de la dichosa máquina. La vecina en cuestión asegura haber sido víctima de un engaño y todo indica que no fue la única que cayó en la supuesta trampa, ya que en la oficina de información al consumidor del Concello sonense tienen constancia de que al menos se registraron otros cuatro casos más en el municipio. Sin embargo, de todos los habitantes que acudieron a quejarse al Ayuntamiento, sólo uno tramitó una reclamación formal, según confirmaron fuentes municipales. La protesta ha sido remitida al Instituto Galego de Consumo a través de la Fegamp. La pesadilla de M.?C.?C. comienza cuando acepta firmar un documento que la compromete a adquirir la aspiradora que, según los datos que facilita, cuesta 2.350 euros; y cuando facilita su cuenta de banco. La mujer asegura que el representante de la firma vendedora le dijo que, si quería, tenía derecho a satisfacer el importe total repartiéndolo en 60 cuotas de 52 euros, sin cargo de intereses, pero luego hizo las cuentas y comprobó que el pago fraccionado sí conllevaba un recargo. Siempre según la versión de esta vecina que se considera afectada, el agente comercial no le dijo en ningún momento que cabía la posibilidad de devolver la aspiradora en un plazo de siete días. Al parecer, en los documentos que le entregaron sí se reflejaba esa opción de la revocación. Hecha una consulta con los demás miembros de su familia, M.?C.?C. decidió, el mismo día que le entregaron el aparato electrodoméstico, llamar a la empresa que los distribuía para comunicarles que no lo quería y para decirles que pasaran a recogerlo. Cuenta la mujer que cuando tomó la determinación de devolver la aspiradora todavía no habían transcurrido los siete días que daba la compañía. El caso es que afirma que llamó por teléfono una y otra vez y asegura que le dieron largas y excusas hasta que pasó una semana y que, llegado ese momento, le contestaron que estaba fuera de plazo para hacer la devolución. Comenta que incluso se personó en las oficinas de esa firma con la caja y señala que no se la quisieron recoger. M.?C.?C. declara haber dado orden a su banco para que no efectúe ningún pago, pero tiene miedo a las posibles acciones que pueda emprender contra ella la entidad financiera con la que opera esa sociedad. Mientras, la aspiradora sigue empaquetada en su casa.