Reportaje | Consecuencias de la Ley Antitabaco Tres hosteleros de la comarca reconocen que descendieron los ingresos de sus negocios al elegir que estén libres de humos
24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.RESTAURANTE XARDÍN (Ribeira). Pese a que la superficie del restaurante Xardín es de 220 metros cuadrados, su dueño no quiere ni oír hablar de reformas para habilitar espacios para los dos tipos de clientes. Sanmiguel apuntó que las obras que le exige la normativa para habilitar una zona de fumadores tendrían un coste de 30.000 euros. Espera a conocer los pormenores de la Ley Antitabaco para saber lo que más le conviene. De momento, sus clientes se lo tomaron bien, pese a que sus beneficios se resintieron. RESTAURANTE FELICIANO (Rianxo). La apuesta del empresario Manuel Rial de hacer que su local sea un espacio sin humo de forma permanente parece un tanto arriesgada, pues sostiene que es el único de Rianxo que ha tomado esta medida. Pese a la inseguridad de esta decisión, sus clientes le respaldan y le agradecen que se respire un ambiente más fresco. Personalmente se lo tomó mal, pues antes fumaba todo lo que quería detrás del mostrador, algo que ahora no le está permitido. BAR O ADRO (A Pobra) . El público que acude al bar O Adro empezó a cambiar desde que se empezó a aplicar la ley y sus propietarios decidieron prohibir fumar en su interior. Manel Casal indicó que había ganado nueva clientela, con pandillas de chavales de entre 18 y 20 años de edad, y muchos matrimonios. El hecho de que tengan una zona de juegos para niños ha contribuido a esta evolución. El titular está pensando en cubrir la terraza para este verano y habilitar una zona allí para los amantes del humo. CAFETERÍA EQUS (Noia). En la villa noiesa puede verse un cartel, en la puerta de la cafetería Equs, de 240 metros cuadrados, en el que se avisa a sus clientes que acondicionará un espacio para los fumadores y otro para los que no comulgan con la nicotina. La zona de la barra era la que más se usaba para echar el cigarrillo, pero ese lugar será delimitado como espacio sin humo a partir de las reformas, que constarán unos 18.000 euros. Por ello, sus dueños optaron por instalar un mostrador en otra parte del negocio. La entrada en vigor de la Ley Antitabaco está provocando una recesión en los establecimientos hosteleros cuyos propietarios decidieron sumarse a la prohibición de permitir fumar en sus instalaciones. Aunque la mayoría de los empresarios que pueden elegir, al tener su negocio menos de cien metros cuadrados, se decantan por los que gusten del humo, hay algunos que pudiendo habilitar un espacio para los que fuman y otro para los que no no lo hacen optaron por no permitirlo. Uno de ellos, la cafetería Equs de Noia ya anuncia que va a realizar reformas. Un buen número de hosteleros creen que la normativa no es demasiado clara. Es el caso de Manuel Sanmiguel, del Xardín de Ribeira, quien solicitó una copia de la normativa para saber qué puede hacer y lo que le conviene. De momento no permite fumar, «lo que agradecen algunos clientes», indicó. Incluso recordó como unos italianos le dijeron que a la larga será bueno para todos. Sanmiguel reconoce que donde más nota la reducción de consumidores es en la barra: «Si antes tomaban una botella, ahora con una copa están servidos». El ribeirense agregó que se vieron obligados a suprimir los partidos de fútbol, pues la gente dejó de ir a verlos. Fechas malas Manuel Rial, propietario del restaurante Feliciano de Rianxo, también es de los que no permite cigarrillos en su local. Asegura que no aprecia un descenso importante en la recaudación, aunque observa que la clientela está cambiando. Añadió que enero no es un buen mes para hacer valoraciones: «La gente tiene menos dinero para gastar tras la Navidad y la rentabilidad de los negocios desciende». Se mostró disgustado de que nadie le informase sobre la normativa y dice que adoptó la decisión por lo que escuchó en los medios de comunicación. Como fumador que es indicó que se tomó muy mal la ley. Los responsables del bar O Adro, de A Pobra, también decidieron arriesgar y prohibir que haya nicotina en su establecimiento. El propietario, Manel Casal, indicó que su público está sensibilizado contra del tabaco: «Aínda que houbo clientes que inicialmente deixaron de vir, agora regresaron». Reconoce que están notando algunos perjuicios, pero estudian fórmulas para recuperarse. De momento no puede habilitar zona de fumadores, pues donde podría hacerse es lugar de paso para los aseos.