Inmigrantes

| MONCHO ARES |

BARBANZA

SIEMPRE QUE se producen noticias relacionadas con la inmigración ilegal me pregunto cuántas situaciones semejantes habrán sufrido nuestros familiares cuando, en los años de penurias, decidían buscar el sustento del hogar en otros países, sin papeles ni autorización alguna. Especialmente me refiero a quienes entraban en Estados Unidos utilizando sistemas semejantes a los que, en ocasiones, vemos en los medios de comunicación: escondidos en las bodegas de los barcos, atravesando la frontera con Méjico como buenamente podían... jugándose el tipo, en resumen, para hacer realidad lo que alguien llamó un día el sueño americano. Es verdad que la sociedad no tiene memoria, que lo malo pasa al saco del olvido empujado por un menos malo, y éste, por otro mejor. La ley ha separado a una familia en Ribeira, pero la justicia debe prevalecer ayudando a sus tres desamparados miembros.