LA LLAVE
28 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SE LAMENTABA ayer el presidente de Arousa Norte, Pedro Piñeiro, de que la mancomunidad no había logrado conectar con la sociedad barbanzana. Que no se extrañe. Una entidad que permaneció dormida largo tiempo, después de que se convirtiera en un foro en el que se dirimían diferencias políticas o discusiones sobre su capitalidad, difícilmente pudo mantener el interés de la ciudadanía, si es que lo tenía. A favor de la preocupación de los cuatro alcaldes está el futuro, porque en los últimos tiempos se han sembrado muchas semillas que, salvo hecatombe, acabarán dando frutos. Actualmente lo único que se percibe de esta institución son los letreros luminosos, una plaza pública y algunas actuaciones que la gente atribuye más a la gestión municipal. Cuando se mancomunen servicios, turismo, deporte, industria... cuando se piense en Barbanza como ciudad todo cambiará.