La marea roja se ha cebado especialmente este año con los propietarios de los viveros flotantes. En estos momentos, bien sea por la toxina en su manifestación diarreica o en la modalidad paralizante, todos los polígonos de bateas de Arousa y Muros-Noia se encuentran inactivos. Los afectados cruzan los dedos y depositan todas sus esperanzas en que la prohibición de extracción, decretada por el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia, se levante antes de que se acerquen más las Navidades. De esta opinión es el presidente del colectivo de mejilloneros Arousa Norte, Manuel Franco. A su entender, si la toxina remite antes de finales de diciembre, todavía están a tiempo de salvar la temporada y de que las pérdidas económicas no sean tan elevadas. Esta entidad aglutina a los titulares de unas 550 bateas, de las que unas 210 tienen su base en Arousa Norte y Muros-Noia. Fuentes vinculadas a ese mismo colectivo señalan que en estos meses están perdiendo de vender un mejillón que se encuentra en su máximo esplendor, en plena madurez. Asimismo, comentan que las Navidades son una época buena porque hay muchas ventas, sobre todo para consumo fresco. Dicen, además, que la paralización de la actividad altera los ciclos productivos. A nivel de toxina, no les cabe ninguna duda de que este año está siendo peor que el 2004 y aseguran que hacía mucho tiempo que no se detectaba la PSP y menos con tanta intensidad como sucede en la actualidad. El máximo responsable de la Asociación Galega de Mexilloeiros y de la de Cabo de Cruz, Agustín Pose, coincide también en que estas fechas, a las puertas de Navidades, son fatídicas para el sector. El directivo achaca la progresiva incidencia de la toxina al hundimiento del petrolero Prestige . Su colectivo agrupa a un total de 152 bateas de toda la ría.