Futuro estrangulado

| MONCHO ARES |

BARBANZA

EL ANUNCIO del presidente de Portos sobre el proyecto de la dársena exterior de Ribeira, de la que se excluirán partidas en los dos próximos ejercicios, sólo trae inquietud a la ciudad. Esgrime términos como rentabilidad que, aplicados a otras actuaciones, podrían dar al traste con un montón de obras; y, si me apuran, incluso con un puñado de poltronas y de sus usuarios. Quiero suponer que la flamante autoridad ignora que las precarias instalaciones de Santa Uxía alijan cada año más de cien mil toneladas de pescado, constituyen la segunda empresa del municipio y el pulmón de la primera, Frinsa, la conservera que más ha crecido en los últimos cinco años. Claro que si sólo mira para la caja del ente público, es posible que vea un agujero; pero con una poca altura de miras se dará cuenta de que la decisión estrangulará el futuro de un municipio castigado por todas las crisis pesqueras.