Representación del absurdo

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LA MAYORÍA de nuestros políticos, me refiero a los locales, tienen la costumbre de vender públicamente obras que realizan otras Administraciones, lo que es justo en cierto modo, porque ya se sabe que el que no llora no mama, y la labor de los gestores públicos es recorrer las Administraciones en busca de servicios para los ciudadanos, aunque sean aquellas las que los hagan. La oposición, por lo general, en su afán por minimizar los logros, difunde que esto o aquel proyecto lo hace la Xunta, la Diputación, el Gobierno central... y no reconoce la gestión que tiene detrás. Se trata de una especie de representación teatral de lo absurdo, porque ambos, en el fondo, tienen la razón; y ambos, en el mismo fondo, cuentan verdades a medias. Ya es rizar el rizo cuando un gobierno evacúa críticas hacia el organismo promotor, porque seguro que ese mismo gobierno capitalizará la foto inaugural.