Esperanza

ALICIA FERNÁNDEZ

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

29 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

PARECE QUE las cofradías de la comarca quieren retomar el protagonismo, aunque sea a costa de noticias negativas o lamentables. Ahora que en Cabo de Cruz y Pobra parece que la situación es más tranquila toma el relevo Noia, donde ya existía tradición y los conflictos tienen largo linaje. Mientras, en Rianxo, tenía lugar el enésimo enfrentamiento con furtivos. La historia se repite, con diferentes personajes pero con idénticos argumentos. Los escenarios más habituales son aquellas entidades en las que el marisqueo tiene un gran peso específico. La situación empeorará si alguien no lo remedia. Desde una estructura sectorial anquilosada, donde priman más los aspectos sociopolíticos, el compadreo y el oscurantismo que los objetivos económicos generales, difícilmente se puede dar respuesta a una crítica situación productiva, comercial y medioambiental. O a un furtivismo que ha evolucionado desde el romántico anarquismo marinero al desarraigo drogodependiente. Pero esa situación de crispación, enfrentamiento y violencia sigue ocultando el verdadero debate. ¿Cómo se permite que esas entidades despilfarren un potencial tan grande? ¿Por qué un recurso inmejorable ni tan siquiera ofrece la rentabilidad de otras zonas (Italia, Túnez, Grecia, Irlanda¿) con peores condiciones? ¿Por qué, a pesar de disponer de ese recurso de forma gratuita, hay que mantener las cofradías a base de ingentes cantidades de caudales públicos?. El único resquicio de esperanza es que la nueva titular de Pesca, Carmen Gallego, conoce desde abajo y hace muchos años este sector, que no soportará mucho más las amenazas que sobre él se ciernen. Pero no hay recetas mágicas, tan sólo el trabajo diario; la dotación de una estructura válida, el desarrollo sostenible y una dimensión sectorial adecuada pueden propiciar la recuperación deseada por todos.