Dos oleirenses se quedan sin plaza en el colegio por el falseo de padrones

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

Los padres critican que la Xunta tenga paralizado el proceso pese a constatarse las anomalías La consellería diera la razón a los afectados basándose en la investigación del Concello

20 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?os hijos de 4 años de las madres ribeirenses Beatriz Fernández y Sonia Dieste no han podido empezar el curso escolar al igual que otros alumnos de infantil de la zona. La existencia de irregularidades en las solicitudes de escolarización constatadas por el Concello tras una investigación, impide a ambos pequeños acceder a una plaza en el centro concertado de Oleiros. Según informó el abogado de los padres afectados, Luis Méndez Torres, a raíz del trabajo de indagación llevado a cabo por el personal del Concello, con el fin de detectar posibles casos de fraudes en el empadronamiento, la Consellería de Educación dictó, este pasado verano, una resolución por vía administrativa a favor de las madres de los niños. En este escrito, el departamento autonómico confirmaba a las ribeirenses la existencia de dos pequeños escolarizados de forma irregular en el colegio oleirense, y ordenaba la salida de estos críos y la entrada de los hijos de Fernández y Dieste. Sin embargo, y según confirmaron las progenitoras, a unos días del inicio del curso, desde el centro educativo se les informó de que el proceso iniciado por el anterior Gobierno había sido paralizado. Como consecuencia, los niños están en casa a la espera de que la Administración decida. Resolución firme El abogado Luis Méndez aseguró que las madres están dispuestas a recurrir a todas las vías legales para que se cumpla lo establecido. «La resolución es firme y la Xunta está en la obligación de ejecutarla», señaló Méndez Torres. El curso pasado, el Concello tuvo que examinar hasta siete casos de falseo de padrones en Oleiros. Cinco de ellos fueron resueltos de forma rápida ya que, incluso, había padres censados en casas ruinosas. Sólo dos de los casos quedaron pendientes de una investigación más profunda, que son los que ahora están paralizados.