Cuando un monte se quema

| MONCHO ARES |

BARBANZA

SI ALGUIEN se creía que las repercusiones de los incendios sólo las sufrían los montes estaba equivocado, por eso cada vez que lo pienso no acierto a comprender a quién puede interesar que se quemen las masas forestales. La destrucción más inmediata que producen los siniestros afecta a los seres vegetales y animales que habitan en el bosque. A continuación, sólo hace falta seguir el curso de las cenizas y el carbón por los ríos para saber cuál será el segundo medio natural afectado, el mar y sus habitantes. Pero a éste le siguen las propias personas, que, primero, ven mermados sus ingresos por la pérdida de madera, mariscos y peces; y luego, si se producen lluvias torrenciales, entran en peligro las propiedades urbanas e incluso la vida de la gente, porque las posibilidades de que se produzcan inundaciones se multiplican. Por eso es cierto que cuando un monte se quema algo de todos se quema.