En directo | La ceremonia, de principio a fin Los recientes cambios de timón en el plano político y en las direcciones de la FEB y de algunas patronales se pusieron a prueba en una calurosa velada
03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CON EL NÚMERO UNO. En la mesa principal, compartieron mantel Méndez Romeu, Blanco Álvarez, Moreda, Quintáns Vila, Martelo Muñoz, Martínez Mariño y Jesús Alonso. También se sentaron en ella la delegada provincial da Vicepresidencia, Tareixa Novo, y la directora xeral de Comercio, Ana Rúa. EL COMPROMISO. Por delegación expresa del presidente de la Xunta, acudió a la cena el conselleiro de Presidencia, Méndez Romeu, que prometió resolver en plazo las demandas de la zona. CÓNCLAVE DE ALCALDES. Ninguno de los once regidores del área barbanzana quiso perderse la cita con los Dolmen de Ouro. También se pudieron ver los rostros de numerosos concejales, así como del parlamentario outiense José Manuel Lage. MAYORÍA FRENTISTA. En una de las mesas habilitadas por la organización, coincidieron concejales del Bloque Nacionalista Galego de varios municipios de la comarca, tales como Porto do Son, Boiro, Rianxo y A Pobra do Caramiñal. Filigranas debieron de hacer los miembros de la organización para encajar en el comedor principal del restaurante Claudio de Portosín a los cuatrocientos invitados que acudieron a los Dolmen de Ouro. Las limitaciones espaciales motivaron que la ceremonia discurriera bajo un clima más cálido que las preferencias de la mayoría. Con todo, la temperatura no logró aplacar los nervios de algunos de los primerizos, para los que la jornada de anteayer constituyó su debut en la gala de la FEB. La decimoséptima edición del banquete pasará a la historia, entre otras cosas, por ser la de los nuevos rostros, la de la renovación de cargos. Políticos recién aterrizados en sus despachos de la Xunta, el estreno de Pablo Martelo al frente del operativo y el primer contacto con las réplicas del monumento de Axeitos para aquellos presidentes de patronales elegidos en el último año. El locutor radiofónico David Bello encadenó discursos, vídeos y reparto de galardones en una velada que para algunos se prolongó más de lo esperado debido a que, como suele ser habitual en estas citas, empezó con cierto retraso y a que, por pura lógica, los organizadores tenían que ceder la palabra a todas las máximas autoridades invitadas. El menú consistió en entrantes, cigalas, vieiras, lenguado, ternera y cordero y tarta de Santiago. No faltaron los cafés ni tampoco un conjunto musical para amenizar el ágape. En torno a las tres de la madrugada, se produjo la espantada general. De los aciertos y de los errores seguro que han de tomar buena nota los encargados de preparar la decimoctava edición. En el 2006, los Dolmen de Ouro viajarán a tierras de Mazaricos. Que la suerte los acompañe y que no decaiga la convocatoria.