Que la cierren

| MONCHO ARES |

BARBANZA

UN MÉDICO, nacido en Barbanza, dudaba hace unos días si recetar un producto a un usuario habitual de la vía rápida porque puede producir somnolencia. Acto seguido exclamó: «Que a cerren». Le salió del alma. El paciente salió de la consulta parafraseando el «que a cerren», y pensando a la vez los resultados de esa decisión, Cogió el coche y se dirigió a la comarca. Al llegar a Lestrove, un camión cargado de hierros transitaba a 60 kilómetros por hora y una línea continua de varios kilómetros impedía rebasarlo. Más adelante, un coche, en zona sin peligro, no pasaba de 50 por hora, y volvía a producirse una larga caravana. Algún aventurero adelantó en un lugar prohibido con el único riesgo de ser cazado por Tráfico. El viaje hasta Ribeira fue insufrible, porque había otro accidente más. Cuando llegó a destino pensó para sí: «Para esto, é mellor que a cerren». Hay galenos que son sabios.