Apuesta por el diálogo

| M. X. BLANCO |

BARBANZA

CASI TODOS somos conscientes a día de hoy de los problemas que genera la movida, pero creo que la solución no pasa por la prohibición. Adoptar medidas como no permitir la apertura de discotecas o limitar al máximo los horarios de cierre no evitará que los jóvenes salgan cada fin de semana en busca de marcha, provocará que aumenten los aliados del botellón y, con ellos, los ruidos en las calles. Tampoco le veo futuro a esas actividades alternativas en polideportivos y otros recintos similares que sugieren algunas voces. Los chicos no quieren jugar al fútbol el sábado por la noche. La solución pasa porque los implicados, concello, hosteleros y vecinos, se sienten a dialogar y busquen una salida a este callejón en el que se ha convertido Ribeira y en el que empieza a transformarse Boiro. En esta última localidad aún hay tiempo y, al parecer, ganas de llegar a un acuerdo.