LA LLAVE
08 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ANTIGUAMENTE, A las empresas del textil se las conocía como fábricas de chaquetas. En Boiro, la mano de obra femenina iba «ás chaquetas», y tanto en la villa como en las poblaciones próximas se notaba el auge del sector, porque quien no tenía familiares en las plantillas sí sentía muy próxima la actividad porque en las casas se remataban prendas, se ponía botones y los adornos que, con los años, fueron incorporando al compás de la moda. Entonces no había grandes empresarios con nombre-marca ni multimillonarios subiendo en el ránking de los más ricos a base de producir en el tercer mundo, países de mano de obra barata y en los que la edad no es un obstáculo para la explotación. Los fomentadores del ramo se han quedado sin sangre emprendedora porque simplemente se la ha absorbido la competencia desleal consentida y el cierre del grifo del subsidio que sí reciben algunas deslocalizadas.