Paseos rianxeiros

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

TIENE ESTA villa de Rianxo paseos de postín. Tiene, además, sendas varias para todos los gustos. Paseos para la dorada burguesía que se solaza, altiva y mirona, por esa reliquia discretamente modernista. Recorridos para la tercera edad, con un paseo marítimo que cruza el río entre las dos parroquias. Sendas para tímidos y solitarios que prefieren un solo carril de ida y vuelta. También para osados que en el colmo del atrevimiento juegan al escondite. Tiene esta villa paseos de sol y sombra como el del Campo de Arriba, el de A Ribeira y el de Tanxil. También hay un parral lejano y decrépito, hundido en sus propios olvidos y silencios. Los románticos de antaño sólo se recrean rememorándolo. Por tener, tenemos hasta un castillo de singulares arreboles, seria atalaya de primor. Digo seria. Eso, más o menos, le pasa al parque de todos en tiempo de bonanza, al paseíllo semanal o diario, y los torbellinos del footing mañanero. Ver a un paseante a solas es ver un alma en pena. Tiene esta villa rianxeira paseos multicolores y variopintos. Lo que tiene son pocos barrenderos.