Puertas abiertas

| MONCHO ARES |

BARBANZA

CADA VEZ que alguien saca una conversación sobre la situación del sector en el que trabaja asegura que la cosa va mal. La presunta crisis contrasta sin embargo con los datos oficiales, que desmienten la posibilidad de una recesión. Realmente, a mí no me cuadran las cuentas: las grandes empresas no hacen más que mejorar sus balances, mientras que el consumidor se queja constantemente de que no hay dinero que llegue a fin de mes, y por encima el paro sigue bajando. Aunque no se debe hacer un diagnóstico a la ligera, tengo la impresión de que, efectivamente, ahora hay más gente trabajando, pero cobrando menos. Venimos de celebrar el Primero de Año y los sindicatos no han hecho más que recordarnos las amenazas que se ciernen sobre el empleo. Sigo sin entender esta política que abre las puertas a la invasión de productos hechos con mano de obra barata a costa de los de aquí.