Su presidenta advirtió del «lamentable» estado de los quitamiedos La asociación intentará confirmar si el proyecto coincide con la obra ejecutada
28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El elevado nivel de siniestralidad registrado en la vía rápida de Barbanza hizo reaccionar a la asociación Stop Accidentes en Galicia. El colectivo encargará un estudio sobre esta carretera para comprobar si su diseño actual se corresponde con el proyecto inicialmente expuesto al público, especialmente en lo que a la anchura de la calzada se refiere. Su presidenta, Jeanne Picard, manifestó que, como usuaria de este vial concebido para circular a 100 kilómetros por hora como máximo, «parece no tener en algunos tramos el metro de arcén mínimo exigido, y su diseño aparente no responde a lo que es», dijo. «En estos momentos tengo un informe que me facilitaron en el Concello de Boiro sobre la reducción de la superficie del vial. Si los estudios que vamos a encargar confirman esa situación, nos veremos obligados a poner el asunto en manos de nuestros abogados por si fuera constitutivo de delito», señaló la presidenta. Pero Picard prefiere ser prudente en sus manifestaciones, y «aunque hay sospechas de que el proyecto y la obra ejecutada no coinciden, queremos confirmarlo y demostrarlo documentalmente. Si es así, esperamos contar con el apoyo de los afectados por accidentes en este vial, familiares de fallecidos y heridos». Horrorizada La máxima responsable de este colectivo en Galicia asegura que circuló el pasado miércoles por el vial: «Quedé horrorizada por lo que vi. Las vallas quitamiedos, en lamentable estado, son un testimonio vivo de lo peligrosa que es esta carretera, y los ramos de flores en ambas márgenes que, además, causan impresión», subrayó. Picard definió la calzada como «la vía de la muerte» por la elevada cifra de accidentes de tráfico y el número de víctimas mortales, que se aproximan al medio centenar en sus diez años en funcionamiento. Stop Accidentes, que desde el 2000 trabaja sin cesar para ayudar y orientar a los afectados por los siniestros de tráfico, indicó que esta carretera se concibió mal desde un principio, «empezando por el nombre: nunca se debió llamar vía rápida, pues incita a la velocidad». Picard añadió que la demostración de todo ello son los «parches» que se realizaron a consecuencia de las muertes, con la reducción de la velocidad en algún tramo o la eliminación de terceros carriles.