LA LLAVE
08 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DEBERÍA ELABORARSE un estudio sobre el número de mujeres del área barbanzana en edad de trabajar, y con ganas de hacerlo, que se han visto obligadas a renunciar a este derecho porque había que cuidar a los padres o suegros de avanzada edad, con no pocos achaques, y a los niños. Seamos realistas, al precio que se cobran los tomates y con lo bajos que están los salarios, contratar a una persona no está al alcance de cualquiera. Mientras haya mujeres que continúan renunciando a desarrollar su trayectoria profesional y personal nadie se dará cuenta realmente de lo que vale económicamente el trabajo que decenas de ciudadanas de la comarca hacen de forma silenciosa. La fundación Paideia tenía una buena propuesta en Barbanza para ofrecer servicios a las mujeres que no pueden compatibilizar la vida laboral y familiar. Es una pena que la idea no se extienda a todas las zonas.