Colas

| MONCHO ARES |

BARBANZA

NOS QUEJAMOS de las colas, de las lista de espera y de la mala atención... me pregunto si hacemos algo para evitarlo. Acudí al hospital a pedir cita (es de coña que haya que ir en persona, que no se pueda hacer por teléfono u ordenador desde los centros de salud). Un cartel anuncia las horas en las que hay menos gente (curioso, ¿no serán las horas en las que hay menos personal atendiendo?). La cola es larga. Una señora increpa a los dos operarios por un asunto que nada tiene que ver con ellos, le responden amablemente que no pueden hacer nada, y ella, erre que erre. Se va. Le toca el turno a una anciana que está acompañada por su hijo, aparentemente. La pobre le cuenta a la que da las citas todo su historial médico, y aguanta estoicamente. Pasa un hombre. Suena su móvil. Contesta. La empleada espera a que acabe. Los de atrás soplamos. Está claro que no solo falla la Administración.