LA LLAVE
01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LA INMENSIDAD del mar y sus misterios permiten dudar de que haya sido culpa de la marea negra el espectacular descenso de capturas en el sector marisquero, o la crisis que sufren algunas pesquerías. Los marineros dicen que el mar «é femia», y se refieren a su capacidad de crear y de producir. Siempre creyeron que era un saco sin fondo, pero, por primera vez en mucho tiempo, se están dando cuenta de que no, de que todo tiene un tope y de que los bancos naturales, los caladeros, están al borde del agotamiento. No sé qué estudio científico puede ratificar que hay más agua dulce en la costa, toda una paradoja cuando se hacen balances que corroboran que cada vez llueve menos; o que el cambio climático repercute en la desaparición de la almeja babosa en Ribeira. Sí sé que Noia, en el fondo de la ría, lejos de las oleadas de fuel, tiene marisco; y el resto, no. ¿Será coincidencia?