Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
DESDE FUERA | O |
13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE HACE tiempo, los medios de comunicación nos hacen leer Ourense, Pobra, Lleida, Girona, etc. Algunos argumentan erróneamente que los topónimos no tienen traducción, pero tienen distinta denominación según las diferentes lenguas. Veamos algunos ejemplos no sólo autonómicos, sino dentro del ámbito europeo. Para los alemanes, su nación se llama Deutschland, nosotros decimos Alemania, los ingleses Germany, los italianos Germania, etc. España para los ingleses es Spain, para los alemanes Spanien, etc. Igual podemos decir de las ciudades. La lista es larga: Torino-Turín, London-Londres, Bozeu-Bolsano, München-Munich, Regenburg-Ratisbona, Aachen-Aquisgrán, etc. Si el Estado solicitase al Gobierno y al Parlamento británicos sustituir Spain por España, seguro que no lo lograría, porque ellos tienen sus propios topónimos y derecho a usarlos. No se comprende por qué algunas comunidades se empeñan en ser diferentes. Los gallegos parlantes nos vemos inducidos a decir Ourense y no Orense, Pobra y no Puebla, y lo mismo respecto a vascos y catalanes. Si ellos tienen derecho a expresar cada cual en su lengua materna, los demás lo tenemos a expresarnos en la nuestra y de un modo integral con nuestros topónimos de siempre, enraizados en lengua castellana, que forman parte de ella y no se pueden anular. Realmente, es nuestro derecho a utilizar los topónimos.