Alumnos de la zona festejaron el Samaín con la realización de exposiciones y concursos Las castañas asadas fueron el plato estrella de la jornada escolar
29 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ntre los asistentes a los colegios de la zona figuraron ayer unos escolares un tanto extraños, los samaínes. Como cada año por estas fechas, las calabazas adquirieron por arte de magia unos rasgos humanos que les permitieron lucir una extensa cabellera o un tupido bigote Las aulas de los centros educativos de la comarca se llenaron de numerosos frutos engalanados con un objetivo común: cumplir con la tradición de iluminar las calabazas y asustar con ellas a vecinos y viandantes. Una atmósfera de magia y hechicería reinó durante toda la jornada lectiva de ayer. Los escolares del Santa Baia celebraron un divertido baile de disfraces, al que acudieron desde malvadas brujas hasta encantadores magos. Más de un susto se llevó alguno en el Instituto de A Pobra, donde se hizo entrega de los premios de un concurso de cuentos de miedo. En el Leliadoura, en Ribeira, también hubo galardones. En este caso, se distinguió a aquellos alumnos que elaboraron las recetas de cocina más originales. Durante varios días, padres e hijos hicieron un verdadero esfuerzo por embellecer todo lo posible las calabazas. El resultado ha sido inmejorable. Con un toque de singularidad e innovación decoraron los chiquillos del Colegio de Palmeira un gran número de piezas. Un pirata, un obrero o el mismísimo Frankestein se dejaron ver por el centro ribeirense. En la escuela de O Pazo, de Rianxo, y en O Grupo, de Ribeira, los frutos también se sometieron a un intenso tratamiento de cambio de imagen. En el Cernadas de Castro, de Lousame, los alumnos de Inglés de infantil y primaria participaron en un concurso de disfraces de calabazas. Entre las más de treinta piezas expuestas, los profesores eligieron como más ingeniosas las presentadas por Silvia Burés, Borja Cruz, Jennifer Lorenzo y Borja Sóñora. Las castañas fueron, sin duda, el plato estrella de la jornada. Los usuarios de los talleres de Ambar disfrutaron en el centro ocupacional Manuel Parada de un divertido magosto. Pese a que el tiempo no acompañó, asaron los frutos, de los cuales no quedó ni uno. Tras varias horas de fiesta y diversión, los centros educativos cerraron sus puertas y dijeron adiós al Samaín hasta el próximo curso.