El perro de Valle-Inclán

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

25 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DON RAMÓN María del Valle-Inclán pasó largas temporadas en Viana del Prior, como él le llamaba a su querida Pobra do Caramiñal. Aquí fue donde escribió sus mejores obras y donde nació su hijo don Carlos del Valle-Inclán, actual marqués de Bradomín. Valle-Inclán era manco de la mano izquierda. En el antiguo café de la Montaña de Madrid fue herido por el escritor Manuel Bueno, de un bastonazo. Un incidente lamentable del que se dolieron todos, pero Valle llevaba esa manga vacía. El perro se acercaba a acariciarlo y fijémonos en el instinto conocedor de Carabel cuando buscaba su mano izquierda inexistente y el gemido de dolor que siente, que Valle-Inclán, el gran escritor y poeta, retrata magistralmente en su momento de sublime amor y decisión. «Tengo un lebrel. Se llama Carabel. ¡Es un recuerdo de mi amigo García Martí! Nada le agrada tanto que dormir debajo de mis pies. Cuando se enoja y le largo de mí, vuelve sumiso a lamerme la mano. Como sé que la estima, se la entrego. Busca después mi mano cercenada. Y, hocinando en la manga, da su gemido. Llora por una mano que lamer. Y yo, señor, lloro porque quisiera darle una parte de mi humano ser». Con permiso de don Isaac Maceiras, alcalde de A Pobra, nombraba a Valle primer noble andante, paseante y veraneante de Viana do Prior.