DESDE FUERA | O |
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A LA Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, España le tiene una devoción entrañable. La pequeña imagen constituye un código de afectos del pueblo español que no hay nadie que pueda destruirlos. Ni ateos ni agnósticos ni otras confesiones han podido eliminar la fe católica. La devoción a la Virgen del Pilar es un misterio, es un milagro permanente de fe que se exterioriza en el pueblo de España. La Virgen del Pilar es un capítulo de referencia que no puede equivocar a nadie. Porque es el amor de la Virgen el que se mantiene vivo dispuesto a que nadie se vea desamparado por la madre de Cristo redentor. A la Guardia Civil, el cuerpo militar más amado por los españoles por su ejemplaridad, hay que felicitarle en este día porque la patrona está de homenaje. No hay otros besos más seguros y más dignos que los de la Guardia Civil a la Virgen chiquita que ha recogido tanta sangre y tantas lágrimas en todos los tiempos. En este día de la hispanidad, de la raza y de la Virgen del Pilar, aunque alguien me llame nostálgico, yo tengo que dar mi aplauso vivo de contento. Las ideas más dispares que ambicionan el poder quieren ver a España repartida en mil pedazos autonómicos de pueblos y regiones. Pues muchos siglos de historia no pueden borrarse si no es porque la locura y las ambiciones han dado al traste con la verdad que nos une.