Miles de alumnos de infantil y primaria de la zona afrontaron su primer día de clase El horario fue reducido y los docentes aprovecharon para presentar el curso
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ara algunos pequeños, el inicio del curso escolar fue motivo de llanto, mientras otros lo afrontaron con gran alegría. Sea como fuere, lo cierto es que a diez mil chiquillos barbanzanos ayer no les quedó más remedio que regresar a las aulas. Mochilas nuevas sobre vetustos pupitres, encerados inmaculados y mandilones impolutos conformaron la escena vivida en la gran mayoría de las escuelas de Barbanza. Se trató de una jornada inaugural de reencuentro y diversión, y los niños se libraron, al menos de momento, de abrir los libros e hincar los codos. En la mayoría de los centros educativos, el primer día lectivo contó con un horario reducido. Fue el caso del colegio boirense Santa Baia, el noiés Rodríguez Cadarso, el pobrense Salustiano Rey Eiras o las escuelas unitarias rianxeiras, entre otras muchas. Los chiquillos sólo tuvieron que permanecer en las aulas una parte de la mañana y, en algunos casos, acompañados por los padres. Adaptación Los más pequeños, los de 3 años, se irán incorporando a las clases poco a poco. Con este período de adaptación -que se lleva a cabo en muchos centros de la zona, como por ejemplo, en el Palmeira o el Rodríguez Cadarso- los docentes pretenden que los críos se amolden a la vida escolar lo mejor posible. Tras conocer la lista de material escolar que deberán llevar al cole y saludar a los nuevos profesores, los pequeños de la zona pudieron disfrutar de un amplio recreo, donde aprovecharon para contarse las batallitas de verano. Aunque la normalidad fue la tónica de la jornada inaugural en la mayoría de los centros educativos, el tumulto y la confusión propias del primer día provocaron unos pequeños retrasos en la reapertura de las aulas. Así ocurrió en el centro Ana María Diéguez, de Asados. Los chiquillos barbanzanos tuvieron la tarde de ayer libre para comentar con sus amigos su vuelta a clase, ya que durante todo el mes de septiembre el horario será sólo matinal. Al final de la mañana, padres y abuelos aguardaban impacientes delante del cole la llegada de sus críos. Como era de esperar, la cara de fastidio de hacía unas horas se había tornado en una espléndida sonrisa.