Acierto

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LA ZONA peatonal de Boiro se ha quedado pequeña cuando se cumplen dos meses de su apertura. Atrás quedan movilizaciones y protestas que la realidad ha puesto en su sitio, de tal forma que los boirenses no hablan ahora de peatonalización sí, o peatonalización no, sino de ampliar a más zonas del casco urbano el proyecto de humanización de la villa. El pueblo ha ganado una zona de esparcimiento, un punto de encuentro del que carecía, un lugar agradable en el que terracear o descansar de la compra. No hace mucho, un sector de la población apostaba por mantener las calles abiertas al tráfico rodado, y hoy el clamor es mayoritario contra la circulación de vehículos por ellas. Está claro que la sociedad tiene una gran capacidad para adaptarse al medio en el que reside. Y ahora que la obra es tangible, propongo que analicen si estamos mejor que antes para que actúen en consecuencia.