Los cerqueros de la zona regresaron satisfechos de la costera de la anchoa

Jose Manuel Jamardo Castro
J. M. Jamardo RIBEIRA

BARBANZA

S. BALVÍS

La campaña del Cantábrico fue buena gracias a los precios que mantuvo el bocarte Los armadores gallegos creen que los arrastreros franceses acortan el período de trabajo

12 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La mayor parte de la flota del cerco de la comarca, integrada por buques de Portosín, Ribeira y Aguiño, ha regresado esta semana de la costera de la anchoa del Cantábrico. Aunque hubo para todos los gustos, la mayoría de los armadores están satisfechos con los resultados de este año, a pesar de que fue la campaña más corta de los últimos ejercicios. El motivo por el que regresan en estas fechas es que en las últimas semanas las capturas fueron a menos, y muchos prefirieron volver a la plataforma gallega para aprovechar la fuerte demanda de sardina. Aún así, unas tres o cuatro naves de la zona decidieron seguir faenando en el País Vasco. Los precios Aunque las capturas no fueron demasiado buenas, los armadores sí están contentos con los precios a los que se pagó el bocarte. La cotización de esta especie pelágica estuvo entre los tres y los siete euros el kilo, cantidades que el sector considera muy importantes puesto que hicieron rentable el trabajo en alta mar. Esta temporada fue la mejor de los últimos años, según explicó un armador sonense, aunque corta, pues duró aproximadamente mes y medio. Otra de las causas por las que decidieron arriba es la situación de los caladeros gallegos. Así, un marinero apuntó que dieron el paso porque la pesca en Galicia se está recuperando bastante bien y saben que pueden trabajar. El recorte de la costera de la anchoa puede deberse a varios factores. Algunos empresarios creen que influye la campaña pesquera del bocarte que se realiza en invierno. Pero lo que más temen los armadores gallegos son a los grandes barcos pelágicos franceses. En este sentido, explican que cada año la Unión Europea les concede más cuota de capturas y como son arrastreros, cogen más y estropean el pescado más pequeño, ya que no pueden devolverlo al mar como los cerqueros, que utilizan un sistema mucho menos dañino que el de los marineros galos. Muchas naves ya han regresado a los caladeros gallegos a pescar sardina. El viernes, esta especie se vendió en la rula de Portosín entre 60 y 80 euros la caja, de veinte kilos cada una, un precio muy interesante para estas fechas.