DESDE FUERA | O |
20 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ALGUNOS OBSERVADORES, tercos y obstinados (como la pertinaz sequía), se empeñan en seguir midiendo el desarrollo de un pueblo por su sistema educativo, sanitario y de comunicaciones. Cuestiones que no deberían alterar a los ciudadanos por la poca enjundia de las mismas. Por las tierras de Barbanza, de una a otra orilla, las comunicaciones son casi ideales. Por la espina dorsal discurre una vía rápida con múltiples zonas para adelantar, sin curvas y un asfalto inmejorable. Bordeando tenemos una comarcal siempre presente en las oraciones de los políticos y, cruzando, el vial Boiro a Noia que está batiendo el récord de celeridad en su mejora. En cuanto al sistema educativo debe estar hecho un primor cuando se anuncia la inversión de más de doscientos millones, en pesetas de antes, para adecentar dieciocho colegios. Aún así, muchos profesores y algunos padres inconformistas dirán que hace falta el triple. Y la sanidad... ¡para nota! Tenemos un hospital que en algunas especialidades ofrece consultas a dieciocho meses vista. Planificación en estado puro. Y fomentan las relaciones humanas con cuatro y cinco horas de espera en urgencias, donde se forjan amistades para toda la vida y para disfrutar en las innumerables fiestas que nos montan.