Niños ribeirenses de 2 y 3 años aprenden a manejar las nuevas tecnologías
07 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando a Alberto Cascallar, director de la academia de informática Mega, se le ocurrió incluir en su plantel de pupilos a un grupo de niños ribeirenses de 2 y 3 años pocos apostaban por el éxito de esta iniciativa. El tiempo le ha dado la razón: los pequeños, que son alumnos de una ludoteca de la capital barbanzana, no se quieren separar de la pantalla. Las clases que se imparten en el centro que dirige Cascallar no son unas lecciones de informática al uso. «Se trata de que los críos aprendan jugando. Trabajan los números, distinguen los colores e, incluso, conocen algunas palabras en inglés, pero todo a través de la pantalla», comentó el experto. Además, el profesor don ordenador consigue algo inimaginable: mantener atentos y sentados a los chiquillos durante cerca de una hora. Ensimismados con los auriculares y pinchando con el ratón, los niños se divierten haciendo rompecabezas con sus propias fotografías, o intentando resolver un laberinto. Un muñeco les felicita cuando concluyen el ejercicio con éxito. Metas alcanzadas Desarrollar habilidades, potenciar los sentidos y fomentar el compañerismo son algunos de los objetivos logrados con esta iniciativa. «Cada crío ocupa un ordenador, porque tener a dos juntos sería imposible. Aún así comentan los juegos entre ellos», explicó Cascallar. Para elaborar los programas que manejan los pequeños, los trabajadores de la academia Mega combinan aplicaciones informáticas ya existentes en el mercado con nociones didácticas. Además, otra de las ventajas que permite el sistema de enseñanza a través del ordenador es que se puede adaptar cada programa al nivel del alumno. «Si vemos que un chiquillo tiene problemas con una temática concreta, podemos individualizar los ejercicios», aseguró el informático. Aunque se trata de niños muy pequeños, el director del centro ribeirense confiesa que, cuando llegaron por primera vez a clase, uno o dos críos había tenido en casa un mínimo contacto con el ordenador. «Aunque muy poco, porque los adultos no entienden que un chiquillo tan pequeño pueda aprender jugando con la computadora», relató Cascallar. Los críos ribeirenses sólo se valen del ratón para manejar el ordenador. El teclado para ellos no existe, ya que no saben ni leer ni escribir. Las dos primeras sesiones fueron destinadas a que los alumnos entraran en contacto con el mando de la computadora. Hoy en día son ya medio expertos.