Manuel Antonio y el mar de Vigo

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

19 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

RIANXO (1900-1930). Manuel Antonio, el poeta del mar hablando de Vigo, para mí lo que más me gusta es cuando releo De catro a catro, entre aquellos atormentados y mágicos versos: «Vigo está tan lonxe que se desourentaron as cartas mariñas». Me parece que el poeta de Rianxo, perdido en la isla del mar («mar adentro es una isla de agua rodeada de cielo por todas partes», dijo él) buscaba en Vigo el puerto de refugio para su corazón desarbolado. ¿No le cantaría él «Vigo es lo más profundo de su sensibilidad» (versos de Martín Códax)? ¿No le cantaría él a Vigo, «desde tierra las trenzas de las muchachas tiran por el barco», de José María Castroviejo, otro poeta del mar de Vigo, «e nulas gardas conmigo traigo, agás meus ollos, que choran ambos, e vou namorada»? Pero, para Manuel Antonio, tal enamorada fue, como para Kannedinh, la breve muerte. ¿Qué tiene, desde Martin Códax, el mar de Vigo? ¿Y no es el mar de Vigo que cerca con ondas San Simón, el mar de Mendiño, el juglar? ¿Por este mar y por estos poetas serás recordada, Vigo, y se hablará del amoroso misterio y de la melancolía de tus ondas. Aunque seas joven rica y poderosa.