DEBE SER porque ésta ha sido una de las pocas Semana Santa que he pasado aquí últimamente, pues mi sensación, y la de muchos con los que la he contrastado, ha sido de vacío, muy al contrario de lo que afirman los profesionales de los sectores relacionados con el turismo. Salvo excepciones muy concretas, pocas veces se ha visto a tan poca gente por estos lares. Puede que el frío invitara a la gran mayoría a permanecer a buen recaudo de la nortada, ese viento que nos trae sol radiante y un frío intenso, porque sopló, y de lo lindo. Los hombres (y también mujeres) del tiempo nos hicieron una campaña de lo más negativa en los días previos, anunciando mal tiempo a partir del jueves, un augurio poco real, porque llover, ni gota. Creo más verosímil que muchos se hospedaron aquí y disfrutaron de Santiago, lo cual tiene su lado positivo, que es situarnos como referencia de Compostela.