Ácidas lágrimas en el rostro

RAFA G. GARCÍA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

HAY ALGUNOS que no oyen hasta que les cortan las orejas. En estos infaustos días en los que tanta sangre anónima ha sido derramada, todavía hay quien, haciendo gala de una soberbia ceguera intelectual y espiritual, defiende a los autores de la matanza de Madrid. El viernes por la tarde, las calles de todos los pueblos de España fueron el escenario de un acto de protesta sin precedentes. Millones de personas en todo el mundo manifestaron del mismo modo su repulsa, maldiciendo a los autores mientras ácidas lágrimas corrían por sus rostros. Los sentimientos generados por este acto terrorista sumen los espíritus de la gente de bien en un profundo pozo de desasosiego, aunque, como suele ocurrir, siempre hay alguien que descorcha una botella de cava y brinda por el éxito obtenido por los todavía para nosotros anónimos terroristas. En Noia, y supongo que en todos los pueblos, se cuecen habas, hay alguno así. Acomplejadas mentes conocedoras únicamente de su ineptitud e incapaces de ver más allá de la punta de su nariz. Hoy es domingo de elecciones. Una nación entera elige a las personas que organizarán su vida durante los próximos cuatro años. Seamos sensatos.