Reportaje | Retrospectiva de las minas de San Finx La concejala de Servicios Sociais de Lousame sentó en una mesa redonda a casi veinte mujeres que recordaron cómo fue durante años su trabajo en la explotación minera
09 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Un homenaje a las antiguas operarias de las minas de San Finx fue la idea que se le ocurrió a la concejala de Servicios Sociais de Lousame, Rocío García Castro, para conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora. Y, para hacer cristalizar su propuesta, decidió hacer coincidir en una mesa redonda a una representación de esas profesionales. De todas las que habían sido invitadas, al final participaron 19, siendo la mayor la octogenaria Delfina Martínez Calvo y, la de menor edad, Elisa Pérez Abeijón, de 41 años. Juntas hicieron memoria de su paso por la explotación de volframio, que permaneció activa desde 1890 hasta 1990. La concesión sigue vigente hoy en día, pero sólo dos personas trabajan en ella, ocupándose de labores de mantenimiento. Las funciones que asumían las mujeres eran de lo más variopintas. Prácticamente, menos bajar a las galerías, hacían de todo: cargar leña y aceite, lavar el mineral y eliminar las impurezas y limpiar las oficinas, las casas de los administradores y la consulta del médico, entre otras muchas competencias. Las más veteranas recuerdan que cobraban un salario de siete pesetas diarias, que equivalía a la categoría de peón, y que los hombres de la misma escala percibían la misma retribución que ellas. Para sorpresa de muchos, casi todas las mujeres coincidieron en señalar que, en comparación con otras industrias y fábricas de la época, como por ejemplo algunas conserveras, la mina de San Finx era de las pocas que les garantizaba la cotización a la Seguridad Social, independientemente del número de jornadas para las que estuvieran contratadas. Elisa Pérez comentó, a modo de curiosidad, la flexibilidad que imperaba a la hora de solicitar los períodos de vacaciones. «A xente que tiña labranza, aproveitaba para pedir as vacacións cando tocaba plantar ou recoller patatas ou outros cultivos», explicó. También se respetaban los permisos de maternidad. Incluso, una de las antiguas empleadas relató cómo, después de dar a luz, le dejaban salir una hora antes para poder amamantar a su hija. El estraperlo, las huelgas y el secuestro forzoso del gerente para exigir mejoras salariales fueron otras de las vivencias que salieron a relucir. Al final, el alcalde les comentó que hay un proyecto para reabrir la mina con fines didácticos.