LA LLAVE
30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE QUE la publicidad ha puesto de moda la idea de que uno no puede pararse por un simple resfriado y desde que se anuncian alegremente productos para la gripe, los dolores de cabeza o los trastornos del sueño, en cada casa hay un médico. Todo el mundo se sabe el nombre de varios fármacos y los pide en la botica como si eligiese entre una y otra marca de bombones. Menos mal que los farmacéuticos de Barbanza, en especial los de Ribeira, están atentos y cada cierto tiempo se encargan de advertir a la población de que no pueden consumir medicinas a la ligera, porque no son inocuas como el agua. Desde luego, la comisión sanitaria existente en la capital de la comarca se toma mucho empeño en velar por la seguridad de los ciudadanos. Hay que destacar su esfuerzo, porque da la impresión de que los vecinos ya lo saben todo. Como no es así, hace falta que los expertos pongan el freno.