Con una charanga y varias botellas de cava, el bar Lino festejó con una fiesta nocturna la lluvia de millones Algunos bares se quedaron sin existencias en muy poco tiempo
23 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El día no podía rematar de otra forma. Los agraciados con el gordo de Navidad, en la parroquia de Araño, siguieron de fiesta hasta las ocho de la mañana de ayer. «¡Unha auténtica festa rachada!», explicaba uno de los afortunados, que a primera hora estaba en el bar Lino ayudando a los propietarios a limpiar el local, donde tuvo lugar la celebración. Una charanga, pagada por dos de los premiados y por Manuel Saborido, amenizó la velada hasta las tres de la mañana. A primera hora de la madrugada ya no quedaban existencias. Hubo que recurrir a los supermercados de la parroquia para reponer las neveras. Pero la solidaridad hizo que la fiesta terminase cuando el sol empezaba a asomar en la víspera de Nochebuena. Volvió a correr el cava, los licores y la alegría. La parroquia de Araño se levantó el lunes para ir a trabajar y se acostó con los banqueros en sus talones y una inmensa resaca. Cambio de saludo Pero la fortuna no sólo ha sonreído a la parroquia de Araño. En el casco urbano fueron numerosos los afortunados que han conseguido un buen pellizco. Desde el lunes, y durante todo el día de ayer, el saludo en el municipio ha cambiado. Del tradicional ¡hola!, o ¡buenos días!, se ha pasado al ¿te toco algo? La suerte llegó a casi todos los rincones de la localidad. En el Concello también hubo parabienes y brindis. Un administrativo y un agente de la policía local tenían en sus carteras un boleto que les hace acreedores de 200.000 euros. También el jefe de la policía supo lo que era la emoción del gordo. Su esposa compartía un décimo con varias compañeras. La fecha del lunes 22 de diciembre del 2003 quedará marcada en todos los hogares rianxeiros, y en especial en Araño. Algún vecino ya proponía hablar con el cura para que se celebrase todos los años una fiesta por todo lo alto. La diosa Fortuna hizo parada en Rianxo donde extendió su mano generosa. La vida ha cambiado para muchos, mientras el resto se resigna a esperar que les toque.