Entrevista | Pedro Martínez Cegarra El militar que durante los últimos siete años estuvo al frente del único escuadrón de vigilancia aérea del noroeste peninsular partirá en unos días hacia su nuevo destino
21 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando tuvo que decidir entre fichar como futbolista por el Valencia o ingresar en la academia militar del aire, Pedro Martínez Cegarra no lo dudó ni un ápice. En 1974 inició su formación y desde entonces hasta ahora ha venido desempeñando cargos de alta responsabilidad en las fuerzas aéreas españolas. Los últimos siete años de su trayectoria profesional los ha vivido en la cima del Iroite, como teniente coronel del escuadrón de vigilancia número 10. Este lunes, Cegarra se despide oficialmente para incorporarse a su nuevo destino en Madrid, como coronel del Estado Mayor del Aire. -Haber dirigido a unos hombres que me han enseñado a ser más profesional. A nivel personal, la amistad que me ha profesado la gente, que ha conseguido que nunca me haya sentido solo. -¿Y el trago más amargo? -Hay dos circunstancias que me marcaron profundamente. Fueron las muertes del capitán Hernández y del subteniente Parapar. -¿Ha sentido alguna vez miedo real a ser víctima de un atentado terrorista? -Somos conscientes de que en cualquier momento podemos ser objetivo de ETA. Pero todos los días intentamos minimizar ese riesgo y para ello tomamos medidas de seguridad. -¿Qué solución cree usted que habría que adoptar frente al conflicto vasco? -Yo pienso que debemos intentar vivir todos en armonía y buscar la forma para que convivan todas las idiosincrasias; pero siempre respetándonos los unos a los otros. Personalmente, opino que España es la única nación que existe. -¿Cómo valora el tránsito del servicio militar obligatorio a la profesionalización del Ejército? -Muy positivamente porque de esa manera se gana en estabilidad y en preparación. De todos modos, la mili no está anulada, sino aparcada. A mí, muchos civiles me han trasladado la inquietud de que verían con buenos ojos que se mantuviese el servicio militar, más que nada por cuestiones de aprendizaje. -¿Qué opinión le merece la incorporación progresiva de la mujer a las fuerzas armadas? -Soy un gran defensor de las mujeres. Las que tenemos en el EVA-10 nos han enseñado su poder de observación. Son más eficaces y más metódicas que los hombres. -¿Cómo vivieron en el acuartelamiento la catástrofe del «Prestige»? -Totalmente inmersos en el problema y, desde el primer momento, implicados en la limpieza de la costa. Recuerdo que el 7 de diciembre fuimos capaces de movilizar como voluntarios en dos horas a 50 militares que se encontraban en sus casas. -¿Cuál es su impresión un año después de que ocurriera el desastre? -Lo que percibo es que el litoral está plenamente recuperado. Cuando visito ahora Corrubedo parece como si no hubiera pasado nada. -¿A qué rincón de la comarca barbanzana le gustaría volver porque en su día le apasionó? -Es una elección difícil, pero creo que me quedo con el momento de contemplar desde un barco cómo sacan mejillones de una batea.